TURISMO

 

LA ESTACIÓN DE CASTEJÓN

 

El proyecto de 1.862

El primer acuerdo acerca de la construcción de una estación de empalme en Castejón se materializará en un plano general (elaborado conjuntamente por las compañías de Zaragoza- Pamplona y Tudela-Bilbao) que se aprueba en Octubre de 1862 con prescripciones. En el mismo se recoge la construcción de un edificio para viajeros que daría servicio a ambas compañías, tres almacenes para mercancías también de uso común, cocheras para dos líneas, un taller de recomposición y cochera para locomotoras de la línea Tudela - Bilbao y un taller de recomposición de carruajes y vagones para la misma línea. Se proyecta igualmente la construcción de una cochera de carruajes para la vía de Pamplona, haciéndose notar que sólo se llevará a cabo si las necesidades lo exigen.

El plano anterior se concreta el 22 de Julio de 1863 cuando se aprueba el proyecto llevado a cabo por la Compañía del ferrocarril de Zaragoza a Pamplona acerca de los edificios mancomunados. La peculiar distribución y forma de los distintos edificios vienen guiada por la necesidad de conseguir la mayor eficiencia en el transbordo de una línea a otra, tanto de pasajeros como de mercancías. Los diversos elementos a construir son:

El EDIFICIO COMÚN DE VIAJEROS. Se describe como un rectángulo dividido longitudinalmente por la mitad de acuerdo con el eje que coincide con el límite entre los terrenos de ambas compañías. Mientras unas dependencias son comunes (bufete, cocina... etc.) otros están por duplicado (cuartos de mozos, farolería, telégrafo, jefe de estación, sala de espera, despachos de billetes, almacén y vestíbulo).

Los ANDENES

Los LUGARES EXCUSADOS. Siguiendo la filosofía de estación compartida, este edificio se encuentra dividido en dos partes iguales. Cada una de las cuales consta de dos departamentos, uno para señoras y otro para caballeros.

Los MUELLES DE MERCANCÍAS, destinados para el uso de ambas compañías, son tres. Son de reducida anchura con el fin de facilitar las labores de transbordo. En los extremos opuestos de los muelles primero y último se colocan dos oficinas, una para cada compañía. A efectos de mejorar la relación entre ambas líneas, se disponen placas giratorias para traslación de vagones. Asimismo, se prevé la puesta en servicios de básculas y vías auxiliares si la demanda lo exige.

El presupuesto para la construcción de la citada estación se concreta de la siguiente manera:

 

                    Edificio común de viajeros          315.378,88 reales

                    Lugares excusados                    36.677,15 reales

                    Muelle de Mercancías                153.620,00 reales

 

                       TOTAL                                    505.676,03 Reales

COSAS DE CASTEJÓN, SU ESTACION Y SU GENTE

(Cesar García Colavidas)

 El buen amigo, Tello García Serrano, generosa y amablemente me invita a colaborar en el Boletín de A.C.A.F., a lo que no sólo no soy reticente, sino que me produce honda satisfacción, pues de las cosas que sigo teniendo claras, una de ellas son, mis raíces castejoneras, haciendo bueno lo del famoso bolero "Dicen que la distancia es el olvido, PERO YO NO CONCIBO ESA RAZON".

Nací en la Fonda, (habitación nº 8) fui bautizado y comulgué en la Parroquia de S. Francisco Javier, viví mis años de niñez, pubertad y primera juventud, entre vías, trenes, ferroviarios, viajeros, viajantes y gente de lo más singular y variopinta y, cuando Dios quiera, en mi pueblo y entre los míos, encontraré el reposo final.

Guardo memoria de personas y cosas de las que, después de las primeras líneas de desahogo curricular, quiero haceros partícipes de algunas de ellas. Hoy, vaya mi recuerdo para Pablo Angel Zaldívar.

Hombre culto, manejaba entre sus saberes, el latín y el griego, buen jugador de guiñote, rabino, mús y otras artes que, con asiduidad, practicaba en el Café Colavidas, por entonces regentado por el Sr. Isidoro González, y tenía una hermana, Isabel, (muchos años al frente de la heladera de la estación), que sobre hacer girar la cabeza a los que para su suerte se cruzaban en su camino, bailaba como los ángeles o, más bien como las angelesas.

El bueno de Zaldívar, tras brillante concurso, en el que obtuvo el nº 1 de su promoción, accedió a la condición de ferroviario.

Destinado en Castejón, coincidió con que se estaban haciendo las primeras pruebas de megafonía en la estación, como siempre en aras a la modernidad y para sepultar en el olvido las románticas campanas con las que tanto nos gustaba enredar a los "muetes" para cabreo del Sr. Torrero.

Con el ingenio que le caracterizaba y aprovechando los nuevos artilugios electrónicos, nuestro hombre, montó una especie de emisora local a la que llamó, emulando a la conocida y clandestina "estación pirenaica", "Radio Castejón Independiente". Elaboró una guía comercial versificada, estrictamente local (v.g... y después de las comidas, tome Vd. flan Colavidas) y hasta con la intervención de un rudimentario gramófono de manivela, amenizaba las esperas de los viajeros con el disco dedicado.

Un buen día, estando en plena actividad radiofónica, se oyó por los altavoces "y dedicado a mi buen amigo Santillos, camarero de postín, oigan el bonito tango TABERNERO QUE EMBORRACHAS", llegando el mensaje a oídos de la excelente persona que fue Santos Jiménez Santillos (al que tanto recuerdo), le produjo gran enfado y salió zumbando a por Zaldívar. No llegó la sangre al río, al cabo, volvieron a la Cantina y en perfecta armonía, se echaron para el cuerpo unos chatos de clarete.

Como no hay rosas sin espinas, alguien, con muy mala leche y ningún sentido del humor, denunció a la divertida emisora, lo que supuso su inmediata clausura y un expediente para nuestro personaje del que, por cierto, salió bien librado, porque quien lo resolvió, sí tenía sentido del humor y me consta que se lo pasó en grande con los más de 30 folios de pliego de descargos con eruditas citas a Plantón y Virgilio en sus respectivas lenguas.

Sé que Angel, vive en Pamplona, le deseo lo mejor. Quizás para muchos fuera uno más. No es ese mi caso.


EL FUERTE DE LA ESTACIÓN DE CASTEJÓN

 

Navarra conserva todavía interesantes muestras de arqueología ferroviaria, no sólo a lo largo del trayecto de la antigua línea del norte, sino también jalonando lo que queda de trazado de sus desaparecidos ferrocarriles de vía estrecha (Plazaola, Vasco-Navarro, Tarazonica, etc.) que constituyen lugares apropiados para la evocación nostálgica por parte de los amantes del pasado de nuestro tren.  

Uno de estos vestigios dignos de atención por su interés histórica y ferroviario es el fuerte fusilero que todavía llama la atención del viajero a la entrada de la estación de Castejón de Ebro, yendo de Pamplona a Zaragoza, Aunque su interior se halla casi enteramente desmantelado, las paredes exteriores se hallan en aceptable estado de conservación.

Castejón ha sido históricamente, lo mismo que Alsasua, uno de los nudos ferroviarios más importantes de la zona Norte. Aquí enlazaban la línea Castejón - Bilbao, inaugurada en 1863, con la de Pamplona - Zaragoza, en servicio desde 1861, y que en 1865 quedó prolongada hasta Alsasua, donde empalmaba con la de Madrid - Irún. Más tarde, en 1941, se abrió al tráfico ferroviario la nueva línea Castejón - Soria, hoy casi abandonada, que acortó sensiblemente la distancia entre Pamplona y Madrid, sobre todo para los flamantes automotores puestos en circulación por aquellos años.

Durante la Segunda Guerra Carlista, las vías férreas constituyeron uno de los principales objetivos militares para las fuerzas de D. Carlos. Los cortes de vía, voladuras de puentes y viaductos, incendios de estaciones e incluso asaltos a los trenes, se pusieron a la orden del día. Para prevenir en lo posible un ataque al deposito de locomotoras de Castejón, se encargo al Cuerpo de Ingenieros un proyecto de fortificación de aquellas instalaciones

En los Archivos Militares de Madrid se conserva en detallado plano de las "obras para la defensa de la Estación de Castejón, en la línea Zaragoza - Pamplona", fechado en la misma vía ferroviaria el 20 de Enero de 1875, y firmado por Antonio Ortiz y Puerta, de la Comandancia de Ingenieros del I Cuerpo del Ejército del Norte. Según este plano, la estación, con una estructura muy distinta de la actual, fue rodeada de un recinto defensivo con varias casamantas y caponeras, uno de cuyos elementos más caracterizados era el fuerte que hoy todavía podemos contemplar. Según parece, se proyectó otro similar en el extremo opuesto, mirando a la parte de Zaragoza.

El fuerte, de planta hexagonal, construido en ladrillo rojizo, constaba de dos plantas con galerías aspilleradas para disparos de fusilería. Tenía un remate de almenillas triangulares, hoy desaparecido, y se cubría con un tejado de estructura rebajada, a seis aguas. Al piso de arriba se subía por una escalera de caracol en torno a una columna metálica central.

Esta construcción defensiva, mudo testigo de una época ya lejana, tiene indudable interés y debería se preservada e incluida dentro de ese catálogo de monumentos de arquitectura e ingeniería ferroviaria, que yo no sé si existe, y que  tanto se echa en falta en nuestro país, tan poco sensible a muchas facetas de su memoria colectiva.

Juan José Martinena

(De Diario de Navarra 13-I-94)

 

Nuestro Museo  

MOSTRADOR DE LA FONDA

DE LA ESTACIÓN DE CASTEJÓN  

Esta bella pieza cerraba el pasillo de acceso a la cocina y con la chimenea, situada a su frente, formaban los puntos de referencia del salón compuesto por tres grandes mesas corridas y otras pequeñas, jalonando, adosadas a las grandes puertas ‑ventanales, el armonioso conjunto de estilo " Deco " tan propio de la época de su construcción.

La Fonda, amén de la atención a empleados y usuarios del Ferrocarril, fue punto de encuentro de los castejonero, muchos de los cuales, celebraron en ella sus bodas, y todo tipo de efemérides familiares y sociales.

Al frente, con la inestimable colaboración de muchos hijos de este genuino municipio del que no es herejía afirmar que nació al amor del ferrocarril se sucedieron los señores Mayor, Ruiz de Alda y durante décadas, la Familia Colavidas, oriundos del lugar y profundamente Castejoneros.

Muchas han sido las personalidades de todos los ámbitos, que por ella pasaron y dejaron huella: Literatos como Rafael García Serrano e Irribarren, Deportistas como José Eulogio Gárate y Miguel de la Cuadra Salcedo, Toreros, como Manolete y Antonio Ordóñez, Actores como Antonio Vico y Carmen Carbonell, Políticos como el Conde de Motrico y el General García Valiño, Testas coronadas, como el Heredero al Trono Francés, Conde de París y tantos otros, sin poder olvidar a su S.M. el Rey D. Juan Carlos 1, cuando, como Caballero Cadete de la Academia General de Zaragoza, se desplazaba a las anuales maniobras militares en Ezcaray.

Su incorporación a este Museo, es silencioso homenaje a todos aquellos que a lo largo de tantos y tan recordados años, sirvieron y fueron servidos, logrando sin duda, que nuestro PUEBLO mereciera elogiosos recuerdos desde la distancia y la gratitud.

 

MÁQUINA TRACTOR

(Foto e información: Xabier Maraña)

Locomotora diesel Memé.

Compañía : RENFE.

Procedencia: RENFE

Entraron en servicio entre 1959 y 1963

Serie 301. Nº 001 a 046.

Constructores: MTM y ENASA (motor)

Potencia: 130 CV

Transmisión: Mecánica.

Velocidad máxima: 50 km./h.

Servicio: Maniobras.

 

CARRO ESTACIÓN

Carro y maletas restaurados por los miembros de la Asociación para su exposición en el Museo. Con el se transportaba por las estaciones las maletas de los viajeros. En la foto, realizada por Tranchero se recrea una imagen antigua, aunque sea en una estación modernizada.

MAQUETA

 

    Fotos:   1: "El Platanito"  -   2: Rincón del museo