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LA
ESTACIÓN DE CASTEJÓN El
proyecto de 1.862
El plano anterior se concreta
el 22 de Julio de 1863 cuando se aprueba el proyecto llevado a cabo por
la Compañía del ferrocarril de Zaragoza a Pamplona acerca de los
edificios mancomunados. La peculiar distribución y forma de los
distintos edificios vienen guiada por la necesidad de conseguir la mayor
eficiencia en el transbordo de una línea a otra, tanto de pasajeros como
de mercancías. Los diversos elementos a construir son: El EDIFICIO COMÚN DE VIAJEROS.
Se describe como un rectángulo dividido longitudinalmente por la mitad
de acuerdo con el eje que coincide con el límite entre los terrenos de
ambas compañías. Mientras unas dependencias son comunes (bufete,
cocina... etc.) otros están por duplicado (cuartos de mozos, farolería,
telégrafo, jefe de estación, sala de espera, despachos de billetes,
almacén y vestíbulo). Los ANDENES Los LUGARES EXCUSADOS.
Siguiendo la filosofía de estación compartida, este edificio se
encuentra dividido en dos partes iguales. Cada una de las cuales consta
de dos departamentos, uno para señoras y otro para caballeros. Los MUELLES DE MERCANCÍAS,
destinados para el uso de ambas compañías, son tres. Son de reducida
anchura con el fin de facilitar las labores de transbordo. En los
extremos opuestos de los muelles primero y último se colocan dos
oficinas, una para cada compañía. A efectos de mejorar la relación entre
ambas líneas, se disponen placas giratorias para traslación de vagones.
Asimismo, se prevé la puesta en servicios de básculas y vías auxiliares
si la demanda lo exige. El presupuesto para la
construcción de la citada estación se concreta de la siguiente manera:
Edificio común de viajeros
315.378,88 reales
Lugares excusados
36.677,15 reales
Muelle de Mercancías
153.620,00 reales
TOTAL
505.676,03 Reales COSAS DE CASTEJÓN, SU ESTACION Y SU GENTE
(Cesar García Colavidas)
El
buen amigo, Tello García Serrano, generosa y amablemente me invita a
colaborar en el Boletín de A.C.A.F., a lo que no sólo no soy reticente,
sino que me produce honda satisfacción, pues de las cosas que sigo
teniendo claras, una de ellas son, mis raíces castejoneras, haciendo
bueno lo del famoso bolero "Dicen que la distancia es el olvido, PERO YO
NO CONCIBO ESA RAZON". Nací
en la Fonda, (habitación nº 8) fui bautizado y comulgué en la Parroquia
de S. Francisco Javier, viví mis años de niñez, pubertad y primera
juventud, entre vías, trenes, ferroviarios, viajeros, viajantes y gente
de lo más singular y variopinta y, cuando Dios quiera, en mi pueblo y
entre los míos, encontraré el reposo final.
Guardo memoria de personas y cosas de las que, después de las primeras
líneas de desahogo curricular, quiero haceros partícipes de algunas de
ellas. Hoy, vaya mi recuerdo para Pablo Angel Zaldívar.
Hombre culto, manejaba entre sus saberes, el latín y el griego, buen
jugador de guiñote, rabino, mús y otras artes que, con asiduidad,
practicaba en el Café Colavidas, por entonces regentado por el Sr.
Isidoro González, y tenía una hermana, Isabel, (muchos años al frente de
la heladera de la estación), que sobre hacer girar la cabeza a los que
para su suerte se cruzaban en su camino, bailaba como los ángeles o, más
bien como las angelesas. El
bueno de Zaldívar, tras brillante concurso, en el que obtuvo el nº 1 de
su promoción, accedió a la condición de ferroviario.
Destinado en Castejón, coincidió con que se estaban haciendo las
primeras pruebas de megafonía en la estación, como siempre en aras a la
modernidad y para sepultar en el olvido las románticas campanas con las
que tanto nos gustaba enredar a los "muetes" para cabreo del Sr.
Torrero. Con
el ingenio que le caracterizaba y aprovechando los nuevos artilugios
electrónicos, nuestro hombre, montó una especie de emisora local a la
que llamó, emulando a la conocida y clandestina "estación pirenaica",
"Radio Castejón Independiente". Elaboró una guía comercial versificada,
estrictamente local (v.g... y después de las comidas, tome Vd. flan
Colavidas) y hasta con la intervención de un rudimentario gramófono de
manivela, amenizaba las esperas de los viajeros con el disco dedicado. Un
buen día, estando en plena actividad radiofónica, se oyó por los
altavoces "y dedicado a mi buen amigo Santillos, camarero de postín,
oigan el bonito tango TABERNERO QUE EMBORRACHAS", llegando el mensaje a
oídos de la excelente persona que fue Santos Jiménez Santillos (al que
tanto recuerdo), le produjo gran enfado y salió zumbando a por Zaldívar.
No llegó la sangre al río, al cabo, volvieron a la Cantina y en perfecta
armonía, se echaron para el cuerpo unos chatos de clarete. Como
no hay rosas sin espinas, alguien, con muy mala leche y ningún sentido
del humor, denunció a la divertida emisora, lo que supuso su inmediata
clausura y un expediente para nuestro personaje del que, por cierto,
salió bien librado, porque quien lo resolvió, sí tenía sentido del humor
y me consta que se lo pasó en grande con los más de 30 folios de pliego
de descargos con eruditas citas a Plantón y Virgilio en sus respectivas
lenguas. Sé
que Angel, vive en Pamplona, le deseo lo mejor. Quizás para muchos fuera
uno más. No es ese mi caso.
EL
FUERTE DE LA ESTACIÓN DE CASTEJÓN Navarra conserva todavía
interesantes muestras de arqueología ferroviaria, no sólo a lo largo del
trayecto de la antigua línea del norte, sino también jalonando lo que
queda de trazado de sus desaparecidos ferrocarriles de vía estrecha
(Plazaola, Vasco-Navarro, Tarazonica, etc.) que constituyen lugares
apropiados para la evocación nostálgica por parte de los amantes del
pasado de nuestro tren. Uno de estos vestigios dignos
de atención por su interés histórica y ferroviario es el fuerte fusilero
que todavía llama la atención del viajero a la entrada de la estación de
Castejón de Ebro, yendo de Pamplona a Zaragoza, Aunque su interior se
halla casi enteramente desmantelado, las paredes exteriores se hallan en
aceptable estado de conservación. Castejón ha sido
históricamente, lo mismo que Alsasua, uno de los nudos ferroviarios más
importantes de la zona Norte. Aquí enlazaban la línea Castejón - Bilbao,
inaugurada en 1863, con la de Pamplona - Zaragoza, en servicio desde
1861, y que en 1865 quedó prolongada hasta Alsasua, donde empalmaba con
la de Madrid - Irún. Más tarde, en 1941, se abrió al tráfico ferroviario
la nueva línea Castejón - Soria, hoy casi abandonada, que acortó
sensiblemente la distancia entre Pamplona y Madrid, sobre todo para los
flamantes automotores puestos en circulación por aquellos años. Durante la Segunda Guerra
Carlista, las vías férreas constituyeron uno de los principales
objetivos militares para las fuerzas de D. Carlos. Los cortes de vía,
voladuras de puentes y viaductos, incendios de estaciones e incluso
asaltos a los trenes, se pusieron a la orden del día. Para prevenir en
lo posible un ataque al deposito de locomotoras de Castejón, se encargo
al Cuerpo de Ingenieros un proyecto de fortificación de aquellas
instalaciones En los Archivos Militares de
Madrid se conserva en detallado plano de las "obras para la defensa de
la Estación de Castejón, en la línea Zaragoza - Pamplona", fechado en la
misma vía ferroviaria el 20 de Enero de 1875, y firmado por Antonio
Ortiz y Puerta, de la Comandancia de Ingenieros del I Cuerpo del
Ejército del Norte. Según este plano, la estación, con una estructura
muy distinta de la actual, fue rodeada de un recinto defensivo con
varias casamantas y caponeras, uno de cuyos elementos más caracterizados
era el fuerte que hoy todavía podemos contemplar. Según parece, se
proyectó otro similar en el extremo opuesto, mirando a la parte de
Zaragoza. El fuerte, de planta
hexagonal, construido en ladrillo rojizo, constaba de dos plantas con
galerías aspilleradas para disparos de fusilería. Tenía un remate de
almenillas triangulares, hoy desaparecido, y se cubría con un tejado de
estructura rebajada, a seis aguas. Al piso de arriba se subía por una
escalera de caracol en torno a una columna metálica central. Esta construcción defensiva,
mudo testigo de una época ya lejana, tiene indudable interés y debería
se preservada e incluida dentro de ese catálogo de monumentos de
arquitectura e ingeniería ferroviaria, que yo no sé si existe, y que
tanto se echa en falta en nuestro país, tan poco sensible a muchas
facetas de su memoria colectiva. Juan José Martinena (De Diario
de Navarra 13-I-94) Nuestro Museo
MOSTRADOR DE LA FONDA DE
LA ESTACIÓN DE CASTEJÓN Esta bella pieza cerraba el pasillo de acceso a la cocina y con la
chimenea, situada a su frente, formaban los puntos de referencia del
salón compuesto por tres grandes mesas corridas y otras pequeñas,
jalonando, adosadas a las grandes puertas ‑ventanales, el armonioso
conjunto de estilo " Deco " tan propio de la época de su construcción. La Fonda, amén de la atención a empleados y usuarios del Ferrocarril,
fue punto de encuentro de los castejonero, muchos de los cuales,
celebraron en ella sus bodas, y todo tipo de efemérides familiares y
sociales. Al frente, con la inestimable colaboración de muchos hijos de este
genuino municipio del que no es herejía afirmar que nació al amor del
ferrocarril se sucedieron los señores Mayor, Ruiz de Alda y durante
décadas, la Familia Colavidas, oriundos del lugar y profundamente
Castejoneros. Muchas han sido las personalidades de todos los ámbitos, que por ella
pasaron y dejaron huella: Literatos como Rafael García Serrano e
Irribarren, Deportistas como José Eulogio Gárate y Miguel de la Cuadra
Salcedo, Toreros, como Manolete y Antonio Ordóñez, Actores como Antonio
Vico y Carmen Carbonell, Políticos como el Conde de Motrico y el General
García Valiño, Testas coronadas, como el Heredero al Trono Francés,
Conde de París y tantos otros, sin poder olvidar a su S.M. el Rey D.
Juan
Carlos 1, cuando, como Caballero Cadete de la Academia General de
Zaragoza, se desplazaba a las anuales maniobras militares en Ezcaray. Su incorporación a este Museo, es silencioso homenaje a todos aquellos
que a lo largo de tantos y tan recordados años, sirvieron y fueron
servidos, logrando sin duda, que nuestro PUEBLO mereciera elogiosos
recuerdos desde la distancia y la gratitud.
MÁQUINA TRACTOR (Foto e información:
Xabier Maraña) Locomotora diesel Memé. Compañía : RENFE. Procedencia: RENFE Entraron en servicio
entre 1959 y 1963 Serie 301. Nº 001 a 046. Constructores: MTM y
ENASA (motor) Potencia: 130 CV Transmisión: Mecánica. Velocidad máxima: 50
km./h. Servicio: Maniobras.
CARRO ESTACIÓN Carro y maletas
restaurados por los miembros de la Asociación para su exposición en el
Museo. Con el se transportaba por las estaciones las maletas de los
viajeros. En la foto, realizada por Tranchero se recrea una imagen
antigua, aunque sea en una estación modernizada.
MAQUETA
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