Pero
Córdoba tiene otros encantos, además de visitar edificios, podemos disfrutar
de su encanto propio en nuestros paseos. Ciertamente se ha convertido en una
ciudad bastante turística y eso se nota al pasear por su casco antiguo, con
sus casas blancas, rodeadas de puestos de recuerdos. Falta en ella ese aire
acogedor de otras ciudades españolas en las que puedes ir de tapas aquí y
allá, disfrutando del ambiente. De cualquier forma hoy les voy a sugerir una
visita a un restaurante. Es quizás un poquito más caro, pero el servicio y
la comida son exquisitas, se trata de El Caballo Rojo en el que podrá
saborear la auténtica y real cocina andaluza, en el que se han ido
recuperando y recreando recetas de la tradición. Digamos que disfrutará como
nunca con esos platos.
Antes de marcharnos de Córdoba, no podemos dejar de mencionar otros
lugares fuera de la capital como Medina Azahara, con los restos del suntuoso
palacio de Abderramán III, Almodóvar del Río, con su castillo del que ya
hemos hablado, la región subbética, salpicada den pueblos y pequeñas
ciudades animadas y con un Parque natural extenso, ciudades como Baena,
Montemayor con el castillo del Duque de Frías, de curiosa traza mudéjar,
Montilla, patria del Gran Capitán y del vino o la Sierra Morena Cordobesa.
Podrá comprobar que tiene mucho que ver, no se centre únicamente en la
capital, porque descubrirá todo el abanico de luces que puede ofrecer el
sol.