LA BATALLA DE LAS LIMPIEZAS LLEGA A TUDELA  

 

 

Las empresas de limpieza están viviendo momentos difíciles con el desembarco en el sector de grandes grupos de construcción que han iniciado políticas agresivas que llegan a dinamitar los precios. Algo que ha ocurrido también en Tudela. El Ayuntamiento concedió la limpieza de los edificios municipales en la comisión de gobierno celebrada el 23 de octubre de 1998 a la empresa CLECE S.A. por la cantidad de 77.394.630, una cifra que fue considerada por la mesa de contratación como baja temeraria. Esa cifra que supone una rebaja en los costes para el Ayuntamiento implica un peligro para los trabajadores, ya que la empresa adjudicataria Clece, reconoció un error de cálculo en su oferta en relación con los costes de personal, que le fue permitido corregir a costa de su beneficio empresarial que será cero.

 

Los diversos sectores empresariales de servicios están viendo el nacimiento de una mayor competencia con la entrada de grandes grupos de construcción que diversifican su actividad y se introducen en nuevos sectores mediante el abaratamiento de los precios. Algo que es denunciado por la diferentes asociaciones sectoriales, pero que poco pueden hacer. Esto también ha llegado a Tudela. El Ayuntamiento adjudicó en octubre de 1998 el servicio de limpiezas a la empresa Clece, perteneciente a Dragados, y en la que se produjo una baja considerable que motivó el estudio exhaustivo de la oferta. Esto llevó a que, tras realizarse el correspondiente cuadro de costes de personal adscrito a la contrata, se constatara que la oferta de Clece, en su capítulo de gastos de personal, proponía una cifra inferior a los costes del personal subrogado del servicio, incluyendo en esa cifra otros gastos como suplencias, coste administrativo y jefe de servicio. Tras ello, para solventarlo, los representantes de Clece, ante la sorprendente diferencia con respecto a las otras tres que concurrían al concurso y que eran muy similares, volvieron a estudiar la oferta encontrándola correcta, ratificándolo en la reunión mantenida con la mesa el 1 de octubre. Tras recibir una última citación señalándoles que iba a versar sobre los costes de personal, volvieron a estudiar su oferta, observando que contenía un error, achacándolo a la hoja de cálculo, siendo la cantidad ofertada inferior en unos cuatro millones y medio. La empresa asumió su error y mantuvo la oferta realizada asumiendo que el beneficio industrial (4.363.828) fuese cero. Asimismo, incluyeron en esta oferta otros aspectos como absentismo, sustituciones y otras circunstancias. Además de asumir los costes en los pluses reconocidos al encargado y peón que no habían tenido en cuenta y que asumieron como habían hecho en otras contratas en las que se habían encontrado en situaciones parecidas.

Una vez finalizada la entrevista se procedió valorar las ofertas resultando la propuesta con mayor puntuación la de la Clece S.A., aunque considerada como baja temeraria, segunda Linamar, tercera Velate y cuarta Amalis. Una valoración que fue unánime, y sólo un concejal propuso la nulidad del proceso.

El Ayuntamiento permitía así una corrección de la propuesta presentada en cuanto a costes de personal y asume que una empresa no tenga beneficios industriales, algo que puede resultar sumamente peligroso para el mantenimiento del servicio de forma correcta. Además puede resultar un agravio comparativo frente a las otras empresas, ya que si no hubiese existido el error queda la duda de si la oferta de Clece hubiese sido tan ventajosa económicamente para el Ayuntamiento. Aunque algunos concejales opinan que lo que se debe hacer es un control exhaustivo del servicio por parte de la administración, para que en el momento del incumplimiento se rescinda el contrato. Por su parte, el concejal de actividades económicas, Ignacio Pérez Garde afirmó a este periódico que no había ninguna modificación, que todo se hizo con rigor, haciendo cumplir estrictamente el condicionado. Sobre la empresa Clece, confía en su servicio, ya que la considera como una de las más importantes de España.

Sin embargo, Clece S.A., perteneciente a Dragados, ha tenido algunas críticas procedentes de la revista Contraste publicada por la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Limpieza de Edificios y Locales donde encontramos la reflexión de John B. en la que comenta "De las actuaciones no deseables de empresas que de otra actividad han derivado a la nuestra, la más nefasta es la que están produciendo las formas que provienen de la construcción, y muy especialmente las del grupo que encuentra entre sus filiales a Urbaser, Clece o Min. El descaro en el comportamiento de estas empresas es de tal magnitud que sentándose algunos de sus representantes en la Junta Directiva de una asociación de empresarios, y habiendo denunciado ésta la falta de dotación económica en un Concurso Público, se presentan a él con una rebaja de un 6% y prometen incrementar la plantilla en 10 personas y en maquinaria a discreción. La realidad es que iniciaron el servicio hasta con vestuario del anterior contratista además de con irregularidades de mayor calado. La reiterada participación con la oferta más baja de una de las tres empresas supuso una constante en las apertura de plicas de los concursos públicos, al menos en Madrid. Se llegó a dar el caso de que una licitación de la Comunidad de Madrid en la que no había presupuesto se presentaron a la baja y fueron los únicos participantes. Estos hechos sólo suscitaron una tímida respuesta sindical con motivo de la adjudicación a nivel nacional en la que entraron a saco con el personal subrogado con reducciones de jornadas, planteamientos de despidos..". La batalla por la limpiezas ha comenzado.

 

Escrito por: Marta Elía