La Canción del Verano  (...ó una triste historia de abandonos)  

 

 

LA CANCION DEL VERANO

 

Llega la época estival y con ella la habitual canción del verano, se incrementan considerablemente el número de abandonos de animales, sobre todo, perros, una cifra que ya de por sí es demasiado alta en nuestro país, frente a otras naciones europeas donde los abandonos que se producen resultan casi ridículos en comparación con los nuestros.

Las diferentes organizaciones altruistas de protección de animales y plantas tienen que trabajar más que el triple, pero lo hacen siempre con amor e ilusión. Porque, aunque, a veces se tenga que llevar a cabo sacrificios, siempre dolorosos, debido a las condiciones en que llegan o a la imposibilidad de mantener a tantos animales juntos, recogidos y cuidados adecuadamente, otros logran encontrar dueños más cariñosos que los primeros. Asimismo, las organizaciones viven esperanzadas, pensando que algún día sus campañas de concienciación tengan un mayor efecto en nuestra sociedad.

Mientras tanto el trabajo se multiplica. La Ley de Protección animal sigue sin aplicarse y en todos los lugares de España se producen no sólo abandonos, sino maltratos que llegan a ser de una crueldad difícilmente explicable. Algunos de esos actos se han dado en nuestra Comunidad: el caso del perro que además de sufrir el abandono, la pérdida de un ojo, quizás por algún otro encuentro con el hombre, tuvo que soportar ser poco a poco quemado vivo por una cuadrilla de jóvenes menores de edad que además de disfrutar con esta salvajada, amenazaron a un joven de la localidad para que no dijese nada; Tudela también fue escenario de esta crueldad juvenil cuando hará varios meses maltrataron a un gato de poco meses de edad, golpeándolo, intentando atropellarle y otras tropelías que fueron observadas por un testigo. Eso ha dado pié a una denuncia de la Sociedad Protectora de Animales de Tudela que está en marcha y a espera de juicio, que podría celebrarse próximamente.

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Entre estos casos de crueldad no podemos olvidar el simple abandono, que ya de por sí es un maltrato que debería ser penado, ya que lleva a los animales a situaciones extremas. Es el caso del perro recogido en el casco viejo de Tudela y que se encontraba en un estado agónico. Muestra de ello son las fotografías que incluimos. No se trata de ser desagradable, sino de mostrar la realidad tal cual es. Según el informe veterinario del 7 de mayo de 1999 el perro, macho de raza galgo presentaba una alopecia generalizada, hiperqueratosis, pápulas y costras. Además, se pudo apreciar la delgadez extrema, catalogada como la más grave y que significa que las costillas, vértebras lumbares, huesos de la pelvis y todas las protuberancias óseas son visibles de lejos, no observándose grasa corporal alguna y pérdida de la masa muscular. Asimismo, presentaba infartación de todos los ganglios superficiales, color de las mucosas pálido, infecciones, fiebre y sarna. Todo ello consecuencia de lo que algunos califican como simple abandono. Todo ello debió producirle un enorme sufrimiento, puesto que muchos animales con sarna llegan hasta automutilarse, aunque cuando llegó a la consulta veterinaria, el perro parecía ya no sentir ningún picor. Comió y bebió con ansia, pero tuvo que ser sacrificado. La Sociedad Protectora de Animales de Tudela llama la atención sobre estas consecuencias, dolor para el animal, pero también un efecto colateral: este perro caminaba por el casco antiguo de Tudela y verlo de este modo puede aumentar la animadversión de algunas personas hacia los animales, ya que podía haber sido fuente de infección, aunque no era culpa suya, sino de la irresponsabilidad de un dueño. Así, es responsabilidad de todos y por bien de todos intentar que nadie abandone un animal, puesto que tiene consecuencias para los demás.

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El maltrato se extiende por toda España, incluso en actos populares, como el de la cabra que es lanzada desde un campanario y que gracias a las protestas ahora se le coloca un colchón para que no se mate, el juego de las ocas en el País Vasco, donde ocas vivas son colgadas de una cuerda a los largo de un río y las personas que desean participar en este macabro juego pasan con una barca se agarran a su cuello hasta que consiguen romperlo, la forma que en Castilla y otras regiones castigan a los galgos cuando han perdido velocidad, colgándolos del cuello con las patas traseras en el suelo para solos se ahorquen cuando ya no puedan sostenerse más, son algunos ejemplos de la crueldad humana, del que se llama señor de la creación y heredero de Dios. Pero un dios insolidario y cruel, que se ha convertido en un verdadero diablo.

 

Escribe: Marta Elía