SANTIAGO DE
COMPOSTELA (II)
Después
de quedar asombrado con la plaza del Obradoiro, donde este año podrá
encontrar multitud de peregrinos, es obligado comenzar la visita a la
ciudad, empezando por la Catedral en la que se entremezclan la arquitectura
y escultura románica y barroca. Sobre el sepulcro del Apóstol Santiago se
construyó primero una pequeña iglesia (Alfonso), después una basílica
(Alfonso III), siendo en el año 1075, durante el obispado de Diego Peláez
cuando se comenzó la construcción de la actual que se terminaría en el año
1128, aunque posteriormente hubo modificaciones y nuevas incorporaciones
como la fachada del Obradoiro o la Capilla Mayor. Entrar en ella a través
del pórtico de la Gloria, uno de los más impresionantes conjuntos
escultóricos del románico, llena hasta al más incrédulo de emoción. De
emoción y de leyendas, que de eso está lleno Galicia y no está exenta la
Catedral, así, nada más entrar no debemos olvidar una columna donde realizar
tres deseos. En ella está marcada una mano sobre la que posaremos la
nuestra, para después dar varios cabezazos en la escultura que se encuentra
a sus pies. Dicen que cuanto más fuerte se haga más posibilidades tienes de
que se cumplan tus deseos. Importante es también abrazar la figura del
Apóstol por detrás y no lo es menos contemplar el vaivén del botafumeiro,
manejado con incomparable maestría. Si nos situamos en los laterales de la
nave podremos contemplar cómo da la impresión de que el botafumeiro puede
tocar tu cabeza, pero nunca lo hace. Durante este año puede verse en la
celebración de la misa del peregrino a las 12 de la mañana. En la Catedral
nos podemos entretener mucho más, viendo el museo, las capillas y las
fachadas entre las que destaca la de las Platerías. Sin duda un lugar donde
observar una impresionante obra de los siglos y de la Fe.