SANTIAGO DE
COMPOSTELA (I)
Año Jacobeo, por tanto un buen momento
para llegarse hasta Santiago de Compostela. Lo podemos hacer en coche,
tranquilamente, disfrutando del camino de Santiago y de sus lugares más
emblemático o rápidamente por autopista y demás vías, para plantarnos en
Santiago, una ciudad monumental en sí misma. Allí nos encontraremos con un
lugar en el que bulle la vida de muchas gentes, gentes de todos los países
que vienen a mezclarse en un ambiente religioso, pero también tradicional,
cultural y artístico, porque Santiago está lleno de arte. Una muestra es la
Plaza del Obradoiro, que se convierte en lugar de encuentro con mayúsculas.
Allí está la catedral, el Parador de los Reyes católicos, antiguo Hospital
de Peregrinos, el palacio Arzobispal, el Pazo de Raxoi que hoy alberga
dependencias municipales, y, por último, el Colegio de San Jerónimo que
continua con su labor educativa. Todo un conjunto exterior que al visitante
impresiona y en el que detenerse durante un tiempo, descansando y
contemplando la vida de la plaza porque después uno puede iniciar las vistas
a los distintos lugares de la ciudad, que serán muchas y variadas. Pero, no
hay preocupación, porque en Santiago uno puede comer a gusto, a buen precio
y de todo lo que guste, sin olvidar los mariscos con un buen vino ribeiro.