LA INDUSTRIA CONSERVERA EN PLENA TRANSFORMACIÓN   


La industria conservera, una de las más importantes de la zona sur de Navarra, se encuentra en plena transformación y modernización. Un proceso que ya comenzó hace varios años y que va materializándose con el tiempo. Por una lado, han instaurado una mayor estabilidad en el empleo gracias a los contratos fijos a tiempo parcial, convirtiéndose en uno de los sectores pioneros en este sentido. Al propio tiempo, han ido consiguiendo un mayor grado de presencia en los mercados internacionales. Sin embargo, todavía les queda un reto muy importante y que acarreará una transformación más profunda, ya que implicará una serie de cambios estructurales en su forma de trabajar. Se trata de la consecución del certificado ISO-9002, en la que están inmersas muchas empresas. Aunque no es obligatorio, en poco tiempo será imprescindible, y además de ser una herramienta eficaz para un mayor control de costes y quizás una mayor rentabilidad, puede contribuir a una nueva mejora en la estabilidad del empleo ya que siempre es más fácil implantar las normas con personal fijo.

Conseguir el certificado es un gran reto ya que la propia estructura de estas empresas, normalmente pequeñas y familiares, en las que en muchas ocasiones diferentes responsabilidades recaen en una misma persona, hace más complicado su implantación. Otro de los aspectos inherentes a este tipo de empresas es la actividad estacional, adecuada a las épocas de mayor producción agrícola. Un aspecto que comienza a cambiar, ya que las empresas están tendiendo a ocupar aquellas épocas de menor producción con otros productos, diversificando su actividad y alcanzando así una mayor competitividad. Este aspecto también podía suponer una dificultad mayor a la hora de implantar las normas de calidad, aunque en los puestos clave solían ser fijos. En los que sí puede afectar en mayor medida es en la aplicación de medidas medioambientales que también se están introduciendo y estudiando.

A su vez, estas empresas, al poseer diferentes líneas de producto tienen que certificar cada uno de los procesos lo que añade mayor complejidad y dificultades para estas pequeñas empresas.

Los principales obstáculos se están solventando mediante la actuación conjunta a través de sus órganos que las agrupan como Consebro y Agrucon.

 

Consebro

Esta asociación que aúna a 99 empresas del sector de Aragón, La Rioja y Navarra considera que todavía queda mucho por hacer en lo que a calidad se refiere debido a las circunstancias propias del sector. Sin embargo, Consebro pretende, a partir de este año, realizar un plan de implantación de la ISO-9000 en todas aquellas empresas que deseen adherirse. La agrupación, conjuntamente con el Laboratorio del Ebro, les proporciona los recursos humanos y técnicos necesarios para hacer la implantación y el mantenimiento del certificado, mientras aquéllas que ya hayan iniciado el proceso podrán también adherirse y beneficiarse del mantenimiento centralizado a un menor coste. El plan de actuación ya se está diseñando y podría estar listo a finales de abril para a partir de ahí, iniciar la aplicación que podría suponer un año y medio, durante el cual se realizarán los manuales para las distintas empresas. Consebro espera que el plan pueda culminar a mediados del año 2000 cuando se consiga la certificación de la última empresa.

Pero con anterioridad a este plan, el Laboratorio del Ebro ya ha realizado diferentes actuaciones encaminadas a la difusión de los sistemas a través de cursos dirigidos a técnicos e incluso directamente con los propios interesados. Una de las cuestiones con la que se ha comenzado a trabajar y en la que las empresas están muy avanzadas, dado su carácter obligatorio, es en los Análisis de Riesgos y Control de Puntos Críticos (ARCPC). Para Javier Ignacio Jaúregui, director del Laboratorio, ha sido esencial como una forma de empezar a trabajar en este tipo de sistemas, habituándose a cuestiones más concretas. De esta forma han asesorado a más de 60 empresas de las tres regiones, aunque mayoritariamente navarras, sistematizando, organizando y documentando procesos. Así, según Jaúregui, parece que es mucho más fácil para las empresas ampliar sus miras hacia la certificación.

Otro aspecto esencial que se está desarrollando y que está directamente relacionado con la calidad es la reducción del impacto ambiental dirigido, sobre todo, a la optimización del uso del agua en los procesos de producción que conduzca a un menor consumo, y conseguir una menor carga contaminante de materia orgánica en las aguas residuales. El laboratorio finalizará en unos meses un estudio sobre estas cuestiones realizado con el fin de conseguir las condiciones óptimas del proceso. Une estudio que está siendo ejecutado en colaboración con AIN y con algunas empresas piloto. Así se están haciendo planes de control y de caracterización de aguas residuales, control de campañas, consumo y carga contaminante, para conocer la situación y tomar las acciones oportunas.

Las empresas, según Jaúregui, han tomado conciencia de la necesidad de resolver estos problemas, aunque siempre en la medida de sus posibilidades. Porque también en esta cuestión nos encontramos con el obstáculo de la pequeña estructura de algunas de estas empresas, para las que adoptar algunas de estas medidas, como por ejemplo la instalación de una depuradora, supondría la no rentabilidad, por lo que, al final, habrá que adaptar las soluciones y buscar una para cada empresa.

 

Agrucon

Esta asociación agrupa a unas 15 empresas del sector. En cuanto a temas de calidad su función se limita a informar y divulgar los pasos que hay que dar y la legislación existente, para que luego sus asociadas decidan y lleven a cabo sus proyectos de forma individualizada. Sin embargo, donde sí está haciendo hincapié esta asociación es en la cuestión medioambiental. Desde 1996 está desarrollando un proyecto experimental, controlado por el ITG, para la reutilización del agua utilizada en los procesos de producción. El proyecto implica cultivar tierras adyacentes a algunas de estas empresas, para que sean regadas con parte de estas aguas vertidas. El objetivo final es conseguir una serie de pautas teniendo en cuenta los distintos parámetros como el suelo o los cultivos, estudiando la incidencia del riego con aguas residuales en los productos, la incidencia de esas aguas sobre el suelo y las consecuencias que podrían tener sobre las capas subterráneas. El proyecto se está siguiendo en conserveras como Napal en Valtierra, IAN y Gutarra en Villafranca o Bonduelle en Milagro. Esta última es una de las empresas que cuenta además con la certificación ISO-9002 de calidad.

Tras la transformación que están llevando a cabo vendrán los resultados que puedan llevar a mayores posibilidades y mayores mercados. Es el gran reto ante la llegada de un verdadero mercado común.

 

Escribe: Marta Elía