VINOS DE DENOMINACIÓN, UN CAMINO DE IDA Y VUELTA   


La cultura del vino está cada vez más arraigada e, incluso, saber de vinos se ha convertido en una cuestión de categoría y buen gusto. Cada día el consumidor mira más la calidad de los caldos que el precio y le gusta saborear y probar. Aunque en España sigue vigente ese estereotipo que define el vino tinto de Rioja, el rosado de Navarra y el blanco de Cataluña. Pero eso está cambiando, porque las bodegas se están esmerando en sacar buenos vinos tintos. Navarra, por ejemplo, tradicionalmente conocida por sus rosados está apostando fuerte por los tintos, con una buena salida en el exterior, ya que en los mercados internacionales no funcionan tanto los estereotipos.

Asimismo, se está produciendo un curioso fenómeno, en lo que a vinos de Denominación de origen se refiere. Mientras algunos municipios navarros solicitan la entrada en la Denominación de Origen Rioja para tener una mayor salida, sobre todo, en el mercado nacional, otras bodegas trasladan su actividad a Navarra. Un ejemplo de esto lo hemos encontrado en una bodega que recientemente se ha instalado en Corella. Se trata de Alex, Viñedos de Calidad, una bodega familiar que trabajaba en la Rioja, donde comercializaba la marca Alex como reserva familiar, y que ha dejado todo aquello para concentrarse en su proyecto de Corella, donde cuentan hoy con dos líneas: Señorío de Casablanca, un vino de rotación y más comercial con el que se ha iniciado en mayor medida la comercialización y cuyo volumen se irá reduciendo en favor de la otra línea, Alex, un vino más elaborado y de mayor calidad. En Corella han invertido más de 400 millones en unas instalaciones que ya poseían, pero en las que no trabajaban y en febrero comenzaron la comercialización de sus caldos navarros, abriendo, incluso, una oficina en Madrid. Un traslado que ha venido motivado por nuevas inquietudes y posibilidades según sus responsables. Aunque poseían ya en la Rioja la marca Alex como un vino reserva familiar de calidad, se han venido a Navarra a hacer un poco lo mismo pero en otras condiciones, en un marco más flexible. Ese marco, abre para sus responsables, nuevas posibilidades de vinos y un reto nuevo, ya que en Rioja está, para ellos, todo hecho. Es una cuestión de concepto sobre lo que debe ser el vino. En Navarra hay variedades que se pueden utilizar y que, en cambio, no están autorizadas en Rioja y que, sin embargo, pueden dar vinos muy buenos y con un excelente futuro, siempre y cuando las cosas se hagan bien. Eso es lo que buscan los bodegueros en Navarra, poder hacer vino de calidad más libremente y con destino al mercado exterior, donde, como hemos dicho, funcionan menos los estereotipos Así esta bodega pretende llegar a comercializar un 80% de su producción en ese mercado.

Su objetivo no es otro que elaborar vinos de calidad de alta gama en Navarra y todas sus acciones van encaminadas a ello. Así la planta se ha dotado de una capacidad muy alta cerca de 48.000 botellas al día para poder dedicar más tiempo y mimar los vinos crianzas y futuros reservas.

Otra de las cuestiones importantes en lo que al vino se refiere es la selección de la materia prima, algo que hasta hace poco no se tenía en cuenta y que hoy es fundamental. Por ejemplo, esta bodega tiene previsto seleccionar los viñedos de mayor calidad mediante trabajos de campo y llevar acabo contratos a cinco años renovables con los agricultores que posean las mejores viñas. La selección es algo que muchas bodegas de renombre ya llevaban a cabo y que se está extendiendo merced a la generalización de la cultura de vino.

Un vino que ha subido de precio durante esta temporada y es que la demanda está siendo superior a la oferta. España puede apostar hoy por sus vinos y no restringirse al mercado nacional, ya que en Europa, en países no productores puede encontrar un amplio marco de actuación. Así lo han hecho algunas bodegas navarras, porque la denominación de origen parece que no cuenta tanto fuera de nuestras fronteras, sólo la calidad, y en ese aspecto todas las bodegas pueden trabajar.

 

Escribe: Marta Elía