EL ACEITE VUELVE A ATRAER LA ATENCIÓN  

 

 

En la ribera de Navarra ha habido siempre una gran tradición olivarera que, quizás, se perdió durante un tiempo, pero que hoy vuelve a renacer. Son muchas las localidades en las que podemos encontrar olivos Cascante, Murchante, Barillas, Monteagudo, Tulebras, Cintruénigo, Corella y, por supuesto Ablitas, principal productora de Navarra. Hoy en día, además, se están plantando cada vez más olivos, lo que hace pensar que en breve la producción irá también en aumento. Durante varios años se ha estado debatiendo sobre la posibilidad de establecer un trujal comarcal de segundo grado en la zona, que nunca llegaba a cuajar, por lo que muchas localidades han buscado sus propias soluciones. Ablitas cuenta con el suyo propio que de año en año ha ido remodelando, invirtiendo gran cantidad de dinero, Barillas cuenta con uno pequeño con el que ha ido solventando sus necesidades y otros han tenido que marcharse fuera, a Tarragona para tratar sus olivas como Cintruénigo o Cascante. En esta última localidad llegó a haber en sus mejores tiempos, unos 17 trujales que poco a poco fueron desapareciendo hasta que el último cerró antes de la pasada campaña. La necesidad de un trujal se hizo entonces acuciante y el trujal comarcal no llegaba. Ante esa situación, una familia de la localidad, los Gómara, decidieron embarcarse en un proyecto de trujal privado que la pasada semana fue inaugurado por el Consejero de Agricultura José Ignacio Martínez Alfaro. Sin embargo, la inauguración más importante tuvo lugar mucho antes, ya que el trujal se terminó en un tiempo récord, comenzando las obras en septiembre y terminándose para mediados de noviembre, justo para la campaña de recogida de la oliva. Por las instalaciones del nuevo trujal han pasado así cerca de un millón de kilos de oliva, que se han convertido en casi 200.000 litros de aceite.

 

Trujal Comarcal

De él se hablaba desde hace años pero nunca llegaba a concretarse. El pasado año comenzaron a darse nuevos pasos, encargando el Gobierno un estudio sobre la viabilidad del proyecto, a través del ITG. En el mes de julio del pasado año tuvo lugar una reunión con el Consejero en el que se hizo entrega a las cooperativas del estudio realizado, dándose un plazo hasta el otoño para su reflexión. A mediados de octubre tuvo lugar una nueva reunión en la que algunos trujales manifestaron su interés por el proyecto, mientras otros se desmarcaban de él, por lo que se plantearon algunas dudas sobre las conclusiones del estudio y se decidió reajustarlo a la nueva situación. La revisión se entregó antes de Navidad para que en enero se llegara a un acuerdo entre los interesados y el lugar de ubicación del trujal. Esta última cuestión es una de las grandes batallas, ya que Ablitas llegó a condicionar, en una ocasión, su interés en el trujal, a la ubicación en su localidad, puesto que la cooperativa contaba ya con el suyo propio. A su vez, el interés del nuevo trujal comarcal vuelve a estar en entredicho ante la presencia del nuevo trujal privado y mientras el ITG maneja unas cifras de viabilidad, los comentarios de los agricultores, en algunas localidades, apuntan hacia otras. Incluso se afirma que podrían existir intereses particulares en lo que al trujal comarcal se refiere.

 

Los Gómara han realizado un gran esfuerzo, no sólo de trabajo, sino también económico, ya que el trujal ha supuesto una inversión de unos 100 millones de pesetas. Pero su iniciativa, consecuente con la necesidad, tendrá quizás una fuerte competencia en próximas campañas, ya que el Consejero a la vez que inauguraba las instalaciones del nuevo trujal, anunciaba que pronto se iba a decidir la ubicación y ejecución del trujal comarcal. Y así vuelve de nuevo la ya antigua polémica entre la iniciativa privada y la promoción pública. ¿Todavía es necesario ese trujal comarcal existiendo uno que ha solventado las necesidades de esta campaña y quizás de las que viene?. Nunca la gestión cooperativa fue más eficiente que la gestión de una empresa privada. Esta, cuando está interesada en su producto y confía en él, suele pagar mejor y antes a los agricultores, mientras en muchas cooperativas no se mira tanto por la calidad o la promoción del producto. Sobre esta cuestión, claro está, hay opiniones encontradas. Pero lo cierto es que roza la competencia desleal el proponer algo que ya existe bajo iniciativa privada. De cualquier modo, el tiempo será quien ajuste las cosas, pero los comentarios que apuntan hacia un interés particular en el asunto del trujal privado, dejan muchas dudas al respecto.

 

Escribe: Marta Elía