TURISMO

ARGAMASILLA DE ALBA

argamasilla_23.jpg (8942 bytes)Siguiendo nuestra ruta por tierras de Don Quijote, llegamos a Argamasilla de Alba, a ocho kilómetros de Tomelloso, lugar desde donde quizás partió el Quijote como creen algunos estudiosos. Allí encontramos algunos vestigios de ese ilustre libro. Su centro cultural esconde en su interior una humilde y rústica cueva que la tradición identifica como la prisión en la que Miguel de Cervantes concibió y empezó a alumbrar su inmortal Don Quijote de la Mancha. Una tradición que se remonta a los tiempos de Cervantes con alusiones a su propia prisión en el prólogo y, sobre todo, con la mención de los académicos de Argamasilla, cuyos sonetos y epitafio cierran la primera parte del Quijote. Una identificación que hizo mella entre los contemporáneos de Cervantes, ya que Alonso Fernández de Avellaneda dedica en 1614 su Quijote apócrifo "al alcalde, regidores y hidalgos de la noble villa de Argamasilla de la Mancha, patria feliz del hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha". Otro hecho viene a estrechar la relación Quijote-Argamasilla. En la iglesia parroquial de San Juan Bautista hay un cuadro exvoto fechado en 1601, cuya leyenda habla de la enfermedad mental de un caballero de la villa. La tradición popular sostiene que Cervantes habría venido a Argamasilla en su condición de recaudador de alcabalas y habría sido preso por motivos fiscales o por un asunto de faldas. En cualquier hipótesis, en Argamasilla habría conocido al hidalgo demente Rodrigo Pacheco (que curiosamente tenía una hermana llamada Aldonza) y lo habría tomado como modelo. Argamasilla está plagada de Quijotes y Dulcineas en esculturas, se puede disfrutar de esta localidad tranquila y manchega y acercarse al castillo de Peñarroya, a unos ocho kilómetros o también a las lagunas de Ruidera, que está a sólo 26. Vale la pena estar en un lugar donde quizás se gestó el Quijote en una ruta que continuaremos con algunas pinceladas más en el próximo número.

    Foto: Cueva de Cervantes en Argamasilla