TUDELA DEJA DE SER EL ÚNICO CENTRO INVERSOR EN LA RIBERA


Tudela ya no es el único centro de atracción de inversiones en la Ribera, y son varias las localidades que empujan con fuerza, subiéndose al carro del desarrollo industrial. Dos ejemplos claros lo conforman Corella y Cintruénigo. A la primera llegan inversiones de fuera. En la segunda son las propias empresas endógenas las que están invirtiendo y apostando por llegar a nuevos mercados. Pero además, otras localidades, con menor número de habitantes, como Arguedas, Castejón, Buñuel, Murchante o, incluso, Cabanillas, quieren abrirse un hueco y convertirse en focos de inversión. Y es que las infraestructuras han mejora mucho y han hecho que todo esté más cerca, con lo cual las empresas van dejando de concentrarse en núcleos urbanos, tendiendo hacia la ubicación comarcal.

El alcalde de Corella, Matías Jiménez, se propuso llegar al pleno empleo en su localidad y quizás lo consiga, ya que dos empresas se han instalado recientemente en la localidad, otra ha ampliado sus instalaciones y una cuarta anunció hace más de un año su posible instalación en la localidad. La empresa CTC S.A. ha invertido cerca de 1.700 millones de pesetas en una planta dedicada a los prefabricados de hormigón, sobre todo, destinados a la vivienda. Si todo sale como tienen previsto pretenden crear alrededor de 100 puestos de trabajo. Otra de las empresas que se ha instalado en Corella ha sido Proalso, dedicada a la fabricación de conservas vegetales, con una inversión de más de 350 millones y la creación de unos 60 puestos de trabajo. A ellas se unió Eurofren, perteneciente al grupo Lucas y dedicada la fabricación de pastillas de freno, que amplió sus instalaciones y en estos momentos da trabajo a 400 personas. Queda ahora por ver si se confirma la ubicación en la localidad de una lavandería industrial del grupo ONCE que el pasado año anunció su intención de llegar a Corella.

El caso de Cintruénigo es bien distinto. Las empresas no llegan de fuera, sino que son los propios empresarios ubicados en la localidad quienes se han lanzado hacia una estrepitosa carrera inversora. Son pequeñas inversiones, de entre 30 a 80 millones, pero son muchas y cada día más. El sector del alabastro, que sufrió una crisis hace años, ha sabido encontrar otros mercados y está saliendo con fuerza al exterior, incluso algunas empresas llegan a exportar el 80% de su producción y el próximo mes de octubre, el alabastro cirbonero estará en la feria de Estrasburgo del Mediterráneo dedicada, esta vez, al sector artesanal. Será el único stand español de la feria. Cuenta, a su vez, con una Ayuntamiento empeñado en apoyar iniciativas de inversión y desarrollo. Prueba de ello son sus ayudas a la inversión y a la creación de empleo, la celeridad en la tramitación de solicitudes y su puesta en marcha del Servicio de Promoción Empresarial que el Gobierno de Navarra ha elegido como plan piloto para toda Navarra. Un Ayuntamiento que también ha impulsado la creación del Consorcio del Mueble, que aúna a las empresas fabricantes de la localidad o la Asociación de Comerciantes que ya funciona por sí sola y que lanza una campaña con el lema "Cintruénigo está de moda".

Corella, Cintruénigo, son las localidades que más suenan ahora, pero también otras. Castejón podría albergar una inversión cercana a los 60.000 millones con la construcción de dos centrales térmicas de ciclo combinado puro, una promovida por Iberdrola y otra por Hidrocantábrico. En Cabanillas se ha ubicado el primer parque eólico de la Ribera con una inversión de 4.000 millones y su Ayuntamiento está trabajando para la urbanización de un polígono industrial, ya que algunas empresas interesadas en instalarse en la localidad han tenido que marcharse al no existir suelo industrial apropiado. Problema al que también Arguedas ha buscado solución y, tras un acuerdo con la sociedad regional Nasuinsa para el equipamiento de suelo, urbanizará un polígono industrial conjuntamente con Valtierra. Una empresa agroalimentaria ya está esperando para instalarse en Arguedas. Por su parte, Buñuel cuenta ya con un polígono industrial, propiedad del Gobierno, hasta ahora poco valorado, pero, al parecer, las gestiones comienzan a dar sus frutos y dos empresas se instalarán pronto en él. Murchante tiene un gran potencial con su vino y sigue siendo la principal fuente de riqueza. De hecho, la bodega Príncipe de Viana, ubicada en la localidad, invirtió más de 500 millones en nuevas instalaciones.

La tendencia es clara, todas las localidades desean un desarrollo industrial porque no quieren convertirse en simplemente zonas dormitorio. Las infraestructuras, la cercanía de todas ellas les beneficia porque todo está más cerca y puede conducir al desarrollo comarcal tan deseado por los Ayuntamientos.

Sin embargo, Tudela sigue teniendo un gran potencial, aunque en estos últimos tiempos las grandes iniciativas se centran más en el sector servicios que en el puramente industrial. Caso del gran complejo de ocio que se va a construir en el Polígono de la Barrena o el nuevo y polémico Hotel de cuatro estrellas. Por supuesto, quedan sus empresas ya instaladas que siguen realizando inversiones como Sanyo o Talleres Munárriz u otras muchas que están aprovechando el buen momento económico. Esperemos que todo siga así o mejor.


Escribe: Marta Elía