ANTONIO BLASCO, SECRETARIO DE LA COMISIÓN DE FESTEJOS     


"HAY QUE SABER VIVIR LAS FIESTAS TRABAJANDO"

Agosto es un mes festivo por excelencia. Terminadas las fiestas de Tudela son muchos los pueblos de la Ribera que se disponen a celebrar sus fiestas patronales. Arguedas comienza justo después de las fiestas de Tudela, le sigue Fustiñana, Murchante, Cabanillas y un largo etcétera hasta el mes de septiembre. Las fiestas se viven en la calle con diversos actos representativos de cada localidad. Pero en todas las fiestas existen personas que las viven de otra forma, son los que están detrás, vigilando que todo se desarrolle a la perfección, solventando los problemas. Hemos querido hablar con una de esas personas que está en todos los sitios y en todos los actos festivos, se trata del secretario de la comisión de festejos del Ayuntamiento de Tudela, Antonio Blasco, que por este año ha terminado su trabajo en las fiestas aunque no en el Ayuntamiento. Sirva como representante de todos los que hacen lo mismo que él.

Pregunta.- ¿Cómo es un día festivo para una persona como tú?

Respuesta.- Me levantó hacia las seis y media y si hay encierro acudo a la salida del encierro por controlar un poco cómo se desarrolla, no solamente yo está también la brigada, la policía municipal, el concejal y otros. Somos un cuadro de personas que estamos girando alrededor de las fiestas y de alguna manera somos los responsables de que las fiestas transcurran bien. Tras el encierro hacemos el seguimiento de todos los actos previstos por el Ayuntamiento. Termina con la verbena, que finaliza a las cuatro y media de la mañana, pero yo sólo me quedo hasta las dos, dos y media de la madrugada y de ahí ya me voy tranquilo hasta el día siguiente.

P.- ¿Y qué haces durante los actos?

R.- Cuando van a empezar pues me aseguro de que no haya ningún problema, de que no falte nada, porque se supone que la brigada ha llevado todo lo que era necesario. Es hacer un poco el seguimiento de todos los actos y que estos se desarrollen conforme estaba previsto.

P.- ¿Se puede disfrutar de las fiestas así?

R.- Disfrutas pero de una manera muy distinta porque el tener que ir a todos, al 90 o 95% de los actos que organiza el Ayuntamiento no te hace disfrutar, terminas muy cansado, pero para eso esta el día 30 que es cuando nos toca a nosotros disfrutar de las fiestas, el día del pobre de mí. De cualquier forma, hay que saber vivir las fiestas trabajando.

P.- Si surge algún problema en algún acto ¿se revoluciona un poco todo o está controlado?

R.- No se revoluciona, lo que se hace es intentar llevarlo de la forma más tranquila posible, que no se entere la gente. Te pones en contacto con el concejal de festejos y si se puede solucionar con los que estamos presentes se soluciona, si no pues se avisa al concejal de día. Vamos que hay que intentar que la gente no se entere de que hay problemas e intentar hacerlo de la mejor forma posible.

P.- ¿Cuál es el acto más problemático?

R.- Para mí son todos, desde el más sencillo hasta el más complicado, porque en todos puede ocurrir algo inesperado que no puedes prever.

P.- Si no tuviese que vivir las fiestas así, ¿sabrías vivirlas de otra forma después de 15 años haciéndolo, irías a algún acto?

R.- Claro que sabría vivirlas y también iría a algún acto. Incluso iría a la mayoría de los actos porque son muy bonitos. Este año, por ejemplo, lo que más me ha gustado ha sido la gigantada, con 109 gigantes que ha organizado la Orden del Volatín y lo ha hecho muy bien porque era difícil. Lo único que hemos hecho nosotros ha sido el control de lo que es la policía municipal por el orden del tráfico. Como en el resto de actos de las peñas, actos a los que también vamos pero más relajados, ya que son las peñas las que los organizan. Vamos más por si hubiera algún problema, por si hiciese falta algo. Pero como anteriormente ellos ya han presentado sus necesidades, pues para ese día están ya cubiertas.

P.- Y ¿cómo te coordinas para estar en todos los sitios?

R.- Corriendo de un sitio para otro. Además en los actos de peñas, intento que no se me vea demasiado porque son ellas las protagonistas, los artífices y responsables. Voy como un ciudadano más.

P.- En 15 años ¿cómo han cambiado las fiestas de Tudela?

R.- No cambian mucho. Las fiestas de una ciudad suelen ser más o menos igual, pueden cambiar algunas pequeñas cosas, por ejemplo, la Feria de artesanía que llevamos haciéndola 8 años, los conciertos de rock que llevamos haciéndolos dos años, otras cosas que aportan las peñas. Las fiestas patronales tienen una continuidad en los actos, pueden mejorarse estos como las orquestas que se traen o los fuegos artificiales, las colecciones eran, por ejemplo, antes de 300.000 pesetas y ahora son de un millón, con lo cual son mucho mejores.

P.- Después de las fiestas de Tudela ¿se le ocurre vivir alguna otra fiesta, porque acabará derrotado?

R.- Procuro estar uno 10 o 15 días sin irme a ningún sitio, pero luego sí me voy a algún sitio un poquito más lejano como Santacara, Murillo el Fruto y también voy a sus actos tradicionales pero ya vas de otra forma.

P.- ¿Cómo se desarrollan habitualmente los actos, suelen surgir problemas?

R.- Siempre hay algún pequeño problema de última hora, pero se intenta solventar rápidamente. En el vallado del encierro, por ejemplo, siempre hay cosas que se estropean, se rompen o desaparecen. Este año se han debido llevar uno o dos tablones del vallado, tienes reserva y no hay problema, pero para el año que viene tienes que tener previsto nuevos de reserva. Pueden romperse zonas del tablado y tienes que llamar rápidamente al carpintero.

P.- ¿Cómo valoras tú estas fiestas de Tudela pasadas?

R.- Para mía han sido tranquilas, pero participativas. Yo pensaba que para el domingo la gente iba casi a desaparecer, pero no ha sido así, disminuyó mucho pero hubo gente por todos los sitios y en todos los actos.

P.- Para el año que viene más ¿sueles esperar las fiestas con ganas?.

R.- Sí, yo ya tengo ganas de que lleguen las del próximo año, a pesar de dormir poco y no poder descansar cuando el cuerpo te lo pide, sí que tengo ganas.

 

Escribe: Marta Elía