| LA CIUDAD DE CUENCA
Cuenca es una ciudad que atrae al visitante. Pasear por su casco antiguo es
introducirse en un ambiente distinto. En Cuenca uno se pregunta por dónde
empezar. Quizás en la Plaza Mayor observando su Catedral de Nuestra Señora
de Gracia en la que
se pueden apreciar detalles de distintas épocas, transición del románico al
gótico de finales del siglo XII, otros del XIII con influencias normandas y
actuaciones del XV. El Palacio Episcopal, adosado a la Catedral y en cuyo
interior se encuentra el Museo Diocesano, digno de ver, el Ayuntamiento que
sirve como cierre a la Plaza Mayor. Saliendo de la plaza podemos dirigirnos
a ver la Torre Mangana, construida en el siglo XVI o la Iglesia de San
Miguel o el Convento de San Pablo, al que se accede desde el puente del
mismo nombre, donde tenemos una hermosa perspectiva de la Hoz del Huécar y
de las casas colgadas. Porque en este punto también debemos detenernos, ya
que es la figura emblemática de Cuenca, dejada para el final porque también
es necesario recordar que esta ciudad cuenta con otras maravillas. Y por
supuesto, es menester perderse por Cuenca y encontrar sus pequeños rincones
para poder disfrutar plenamente de la ciudad. Y no se olviden de probar el
vino y la gastronomía típica de Cuenca y de paso llegarse hasta la Ciudad
Encantada.
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